Natalia Gomez
Hace 4 meses
Ibamos por el paseo maritimo del Rincon al atardecer y nos llamo la atencion el ambiente por las velas y la musica, asi que entramos. Nos encanto su decoracion y la amabilidad de la camarera que nos acomodo en el sofa amarillo. Nos tomamos unas canas y unos frutos secos riquisimos mirando al mar, super agusto. Todo un descubrimiento!!!