J. Angel B
Hace 2 semanas
Un lugar familiar, de la mano de Miriam con su esmero y buen hacer con su encantadora sonrisa, de el carino y amor de una cocina tradicional con Isabel, hacen de este lugar una experiencia que recuerda los sabores de la infancia en casa de la abuela y la madre. . La traduccion esta asegurada de la mano de este equipo, y el resto del personal. Lo recomiendo sinceramente. PD: la lasana casera y los caparrones hay que probar, estan espectaculares.